La historia de Evangelina Corona: la líder del primer sindicato de costureras sobrevivió al 19S, pero terminó decepcionada de México
Antes de morir, Evangelina Corona Cadena dijo estar decepcionada porque “en México, no importa lo que hagas, no hay justicia laboral”

Sara Lovera
Murió trabajando, a los 83 años, como lo hizo desde los 10 en el campo, madre y soltera por convicción, conoció el dolor del cuerpo y el alma de las parturientas al lado de su madre partera; trabajadora del hogar 10 años, 22 costurera, dirigente sindical, diputada federal, primera mujer ordenada como anciana por la Iglesia Presbiteriana, promotora social y hasta el último día de su vida laborando en una oficialía de partes.
Yo no he hecho nada especial, ¿quién se va a ocupar de una fulana que tan solo una más en el mundo y que no tiene nada excepcional “…solo “me tocó un cambio radical en la vida cotidiana que llevaba”, Escribió en su autobiografía titulada Contar las cosas como fueron, publicada en 2007.
Rechazó el matrimonio, conoció el acoso en donde limpiaba casas, con apenas 3 años de primaria les habló claro a un presidente de la República y a un Secretario del Trabajo; votó en contra de las reformas de Carlos Salinas de Gortari, se paró en la tribuna camaral para hablar de las desigualdades, asesoró por años a sus compañeras desde que marchó encabezando a miles de costureras en 1985.
Escribió que el terremoto le cambió la vida y ese año interrumpió su primera visión de las injusticias que ella y sus compañeras vivían en un taller de costura. Aprendió a decir discursos y cómo arengar a masas, rechazó, sin embargo, las negociaciones poco claras del sindicalismo y al dejar la cámara de diputados tuvo un intento fallido como candidata a una alcaldía que perdió porque “fue negociada”, entonces decidió no continuar en la política.
De ella no hay una placa, el nombre de una calle, un homenaje. Se llamaba Evangelina Corona Cadena, célebre por haber saltado a la vida pública como dirigente sindical en 1985 representado al Sindicato de Costureras 19 de septiembre, nacido de los escombros, donde fue 3 veces reelegida y consiguió afiliar a 8 mil costureras de 40 fábricas.
En su autobiografía, en salpicadas afirmaciones, Evangelina Corona Cadena se dijo decepcionada porque en México no importa lo que hagas, no hay justicia laboral, ni es posible recobrar la libertad y la dignidad en el trabajo.
En 1985 con la destrucción de cientos de talleres de costura salieron a la luz las degradantes condiciones de trabajo de estas, mayoría mujeres; sus horarios, la paga a destajo; el control interno y los castigos a quienes se revelaban. Eso, confiesa, “me cambio la conciencia”
Reconoce que las feministas fueron las primeras en solidarizarse con las costureras. A lo largo de 6 años, sin embargo, Evangelina Corona Cadena no logró coincidir con ellas. “Las feministas tuvieron una función muy importante ya que empezaron a orientar a las costureras en la defensa de nuestros derechos”, escribió.
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Breve semblanza
Menuda, de sonrisa afable, de carácter recio, con valores y principio inflexibles testaruda y religiosa, nació el 27 de noviembre de 1938 en Cuaxomulco, Tlaxcala.
Hija de Donaciano Corona Cervantes (presidente municipal en 1936) y de Felicitas Cadena Cadena, partera rural, tuvo 7 hermanos y hermanas; desde los 10 años acompañó a su padre en las labores del campo; a los 13 se inició como trabajadora del hogar en Apizaco; contó en su libro que cuando nació en su pueblo no había luz eléctrica y se lavaba en el río.
Ya adolescente, migró junto a una de sus hermanas a la ciudad de México. En 1959, con 21 años, se hizo costurera, fue disciplinada y obediente, hasta que un día empezó a pelear porque las mujeres costureras tuvieran mejores condiciones laborales.
Cuando murió su padre en 1963, en condiciones no aclaradas hasta la fecha y ya con dos hijas invitó a su madre a vivir con ellas hasta que doña Felícitas murió en 1991, y contó: “Las 4 fuimos muy felices”. Logró comprar su casa en abonos ubicada por el mercado de San Juan. En 1980 terminó de pagarla. Le gustaba mucho cuidar un pequeño jardín.
Su primer empleo en la confección fue en Casa Gante, aprendió a hacer trabajos de sastrería en los trajes para «los tamarindos» -así se les decía a los agentes de tránsito pues su uniforme era café con beige-.
En su autobiografía menciona que su trabajo formal como costurera fue en la fábrica «Jenifer Line». No obstante, años más tarde la compañía sufrió una escasez de trabajo, por lo que la canalizaron a un taller de costura.
Su trabajo en el taller de Cervantes fue maquilar las prendas de la empresa «Jenifer Line», reconoce que en ese momento no tenía noción sobre las condiciones de explotación que vivía a lado de sus compañeras de trabajo.
Cuenta que en el Taller Cervantes se ganó la confianza de su empleador, pues dentro de sus labores -además de cocer en máquina Over- también se encargaba organizar a sus compañeras y cumplía con la función de abrir y cerrar el taller. Posteriormente llegó a la fábrica Elisé, del señor Samuel Bizú. En la fábrica Elisé, a las costureras se les medía el tiempo que duraban en realizar una prenda con cronómetro, para el pago a destajo.
Llegó al Taller de la calle San Antonio Abad, ahí empezó a cocer ropa para Liverpool, Sears, el Palacio de Hierro y Suburbia. En ese taller laboró más de quince años.
El terremoto de 1985, un antes y después en el trabajo como costurera
Antes del sismo Evangelina se dio cuenta de las condiciones de precariedad laboral e inició a gestionar las condiciones de trabajo, pidiendo que el horario de entrada, que era a las 7 de la mañana, se modificara para que la hora de entrada fuera a las 8.
El Taller San Antonio Abad estaba ubicado en un edificio de 11 pisos, y ahí había otros trece talleres de costura más. En eso estaba cuando sucedió el terremoto de 1985, “esto me despertó a la lucha”.
A pesar de que el temblor ocurrió cuando estaba en la entrada de la escuela de su hija, decidió presentarse a trabajar -en ese momento no había comprendido la magnitud del terremoto- tomando en cuenta que días anteriores arquitectos e ingenieros habían revisado el edificio y mencionaron que la propiedad estaba en perfectas condiciones.

Para su sorpresa al llegar al edificio, éste se había derrumbado. Vivió un momento de confusión, porque pudo oír los gritos de otras costureras pidiendo ayuda y a otras sabía que no las iba a volver a ver.
De acuerdo con datos publicados en los periódicos después del terremoto del 19 de septiembre en la ciudad de México, había la siguiente situación:
- Mil 326 talleres o fábricas quedaron inactivos, 800 de ellos quedaron totalmente destruidos.
- Sin sueldo la mayor parte de las costureras de las fábricas dañadas
- Entre 6 mil y 7 mil trabajadoras, costureras en su mayoría, resultaron afectadas
- La mayoría laboraban en jornadas que rebasaban las 10 horas de trabajo y obtenían ingresos menores al salario mínimo
- Muchos talleres laboraban con razones sociales fantasma, lo que les permitía evadir todo tipo de responsabilidades con solo sacar la maquinaria
Cuando la maquinaria valía más que la vida de las costureras
Evangelina Corona decidió acudir con el representante sindical Martín Martínez Roque, quien la canalizó a ella y a otras costureras a la Procuraduría de la Defensa del Trabajo para poner una demanda y solicitar la reapertura de la fábrica y la reinstalación de las trabajadoras o su indemnización.
El 8 de octubre se llevó a cabo una audiencia en donde el patrón de la empresa propuso que la situación fuera tratada como un caso fortuito, porque la incertidumbre laboral no había sido provocada ni por él, ni por las trabajadoras. Por lo que ofreció el 20 por ciento de lo que la ley señala para casos fortuitos.
La respuesta del representante sindical fue que aceptaran ese 20 por ciento; sin embargo, las costureras rechazaron la oferta pues el pago de 75 mil pesos de indemnización -lo que hoy son siete mil 500- se iba a dar a aquellas mujeres que tuvieran al menos 15 años laborando en la fábrica, y aquellas que tuvieran menos tiempo trabajando no se les iba a dar nada.
Con el rechazo de la oferta, Martín Martínez Roque las dejó solas; a excepción de Evangelina Corona, a quien en ese momento le ofrecieron trabajar en un taller arriba de la ciudad.
Según el relato de Evangelina Corona, ella y sus compañeras decidieron ante el anuncio de talleres como Topeka intervenir para que no sacaran la maquinaria. Porque entonces no podrían probar que ahí trabajaban. Relata que los patrones sacaban los rollos de tela con restos de sangre y piel de compañeras costureras, muchas de ellas quedaron en calidad de desaparecidas.
Evangelina Corona, a lado de otras costureras, pidieron ayuda a los voluntarios que estaban en la zona para tomar las instalaciones donde se encontraban los talleres de costura; se movilizaron y pidieron ayuda en universidades y a otros sindicatos. Hacían guardia para vigilar que los patrones no se llevaran la maquinaria.
Sindicato de Costureras 19 de septiembre surgió entre los escombros
Ante la situación y la falta de respuesta de los empleadores, el 12 de octubre de 1985 las costureras hicieron su primera marcha hacia Los Pinos. Evangelina Corona ya se había integrado a la Unión de Costureras en Lucha.
Esa esa marcha sirvió para conocer a activistas y abogados, quienes fungieron como asesoras políticas y asesores jurídicos del Sindicato de Costureras 19 de septiembre.
En los Pinos, costureras entregaron un pliego petitorio a la ex-diputada priista Hilda Anderson, como nunca llegó a manos del presidente Miguel de la Madrid, buscaron la manera de entregar los documentos directamente al presidente.
Entre sus demandas estaba la del registro del sindicato que estaba por nacer: un sindicato de costureras libres y con dignidad, dijo.
El 18 de octubre, Evangelina Corona a lado de 70 personas se reunió con el presidente Miguel de la Madrid Hurtado para plantear su a problemática y la de las costureras, lo que vivían y se abrió el camino a la creación del sindicato.
Corona Cadena: Secretaria General del Sindicato
El 19 de Octubre, De la Madrid canalizó a Evangelina y a otras activistas con el secretario del Trabajo y Previsión Social. Sabían que el pliego petitorio había sido aceptado.
El 20 de Octubre se eligió al Comité Ejecutivo de Sindicato de Costureras 19 de Septiembre y Evangelina Corona fue elegida como la Secretaria General
En 1991, Evangelina terminó su último periodo como secretaria general en el sindicato; en 1994 el Sindicato perdió su registro nacional y conservó su registro local en la ciudad de México, lo que originó que para 1997 desapareciera por completo.
Evangelina tuvo una carrera política corta: de 1991 a 1994 fue diputada federal plurinominal del PRD; fue candidata a una alcaldía en 1994 y perdió: entre 1996 a 1997 trabajó como promotora social de la SEDESOL en Ciudad Nezahualcóyotl, Estado de México. A partir 2001 trabajó en la Secretaria del Medio Ambiente del Gobierno del Distrito Federal, hasta su muerte.
El 2 de enero de 2021, Evangelina falleció, pero dejó un legado de lucha, activismo para recordarla por su labor en defensa de las trabajadoras de la industria de la confección.
Un 4 de enero de 2021
Este lunes 4 de enero la cuenta de Twitter de la Secretaría del Medio Ambiente dio a conocer que la activista, costurera y diputada Evangelina Corona Cadena había fallecido el 2 de enero.
El mensaje decía: “Lamentamos el sensible fallecimiento de Evangelina Corona Cadena. Nos unimos a la pena que embarga a sus compañer@s, familiares y amig@s. Descanse en paz”, expresó la secretaría a través de un tuit.
Este comunicado especificó que “Doña Evita”, como era conocida, pasó sus últimos días trabajando en la Secretaría del Medio Ambiente en la Ciudad de México.
Lamentos por una mujer dedicada a la justicia
Así la despidieron en redes
“Lamento el deceso de una #mujer ejemplar como Evangelina Corona, precursora del sindicalismo feminista, lideresa social y símbolo de lucha de las trabajadoras en la búsqueda de mejores condiciones labores. Pronta resignación a sus familiares y amigos ante la irreparable pérdida”, expresó la Comisionada Presidenta del INAI, Blanca Lilia Ibarra.
“Recuerdo con mucho cariño y respeto a Evangelina Corona, quien tras su partida física dejara huella indeleble en la historia de la defensa de las trabajadoras y lucha feminista”, compartió la Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero.
“Lamento la partida de Evangelina Corona, quien dirigió el primer sindicato de costureras que surgió tras el sismo de 1985. Como defensora de trabajadoras de una ocupación milenaria sin derechos, abrió camino para luchas como la de las trabajadoras del hogar”, escribió Patricia Mercado, senadora del partido Movimiento Ciudadano.
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“Lamentable pérdida de nuestra compañera Evangelina Corona, luchadora social y fundadora del sindicalismo feminista. Descanse en paz”, dijo Alejandro Encinas, Subsecretario de Derechos humanos, población y migración.











