Por Alejandro Gómez Sotelo
Todo un fracaso resultó la “Primera Feria de la Barbacoa” convocada por el área de desarrollo económico del ayuntamiento municipal, debido a que en la víspera la autoridad local anunció y dio por hecho la participación de por lo menos 50 vendedores de ese producto gastronómico, sin embargo, a la actividad acudieron únicamente dos comerciantes dedicados a la venta de “tacos de chivo” y otro más de tacos de res y tacos dorados.

La convocatoria de lo que aseguraron sería una fiesta de sabor, historia y tradición, en la explanada de la iglesia de la Santa Veracruz a las nueve de la mañana, fue otra de las actividades fallidas de la actual administración local, toda vez que fueron empleados del ayuntamiento y sus familiares quienes acudieron al evento del fin de semana y pocos los consumidores, con el objetivo de que el espacio público no luciera vacío.
La primera feria de la barbacoa inicio con más de una hora de retraso y una desorganización que marco todo el programa, mientras el personal encargado de esa actividad tardó mucho tiempo para colocar unas lonas sucias y malolientes sobre las cabezas de los primeros compradores de tacos, en tanto que integrantes de una banda de música de viento buscaban amenizar el momento opacado por la escasa asistencia de “chiteros”.
En los alrededores de la citada plaza pública fue notaria la instalación de personas dedicadas a la venta de aguas frescas, como resultado del desencanto y la falta de convocatoria de la secretaría de desarrollo económico del gobierno local al encuentro gastronómico, en el que anticiparon habría unos 50 expendedores de tacos de chivo y el tradicional consomé para dar color a la mencionada feria.
De acuerdo con vendedores de ese producto que realizan su labor en el interior del mercado municipal “Tetitlán”, son una veintena de comerciantes en toda la ciudad quienes se dedican a esa actividad comercial desde hace muchos años y de esa cantidad total, apenas un 10 por ciento de ellos acudió al programa elaborado por el ayuntamiento, entre otras cosas, por la falta de convocatoria y porque los comensales llegan directamente a sus establecimientos










