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PENÉLOPE – Pbro. Jorge Amando Vázquez Rodríguez

Pbro. Jorge Amando Vázquez Rodríguez
Todos conocemos la historia de Penélope esposa de Odiseo que narra Homero en su obra la Odisea, que cuenta que en largo viaje de su esposo de regreso a su hogar, Penélope se le acercaron bastantes pretendientes pidiendo casarse con ella, pero ésta los rechazaba y ponía como pretexto acabar sus tejidos. Así que por el día tejía y por la noche deshacía el tejido hecho en el día.
También Odiseo tenía un hijo llamado Telégono que significa “hijo a la distancia” el cual creció lejos de su padre.
La obra de Homero resalta que Odiseo le motivaba regresar a su casa y encontrarse con su esposa y su hijo, esta travesía que duró 10 años, se encontró con diferentes aventuras muy peligrosas en las diferentes islas que estaban llenas de peligros algunos más que otros.
Pero en la imaginación de Madeline Miller, en su libro Circe. Una heroína. Una hechicera. Una mujer que encuentra su poder, resalta su obra que al llegar Odiseo a su hogar, lejos de ser el padre que él pensaba ser, todos los días se la pasaba viendo al horizonte extrañando el mundo de aventuras que había dejado atrás. Y cada vez más su carácter era más irascible, maltratando su propia esposa y no soportando la presencia de su propio hijo.
El pensamiento de un hijo rechazado por su propio padre lo expresa así Miller: “Si hubiese regresado a casa después de la guerra, nunca habrían venido los pretendientes. La vida mi madre no habría estado llena de padecimiento. Mi vida. Hablaba muchas veces de añorarnos y añorar el hogar, pero era todo mentira. Cuando regresó a Ítaca nunca estaba satisfecho, siempre andaba mirando el horizonte. En cuanto volvimos a ser suyos, quiso algo más. ¿Qué es eso sino una mala vida? ¿Atraer a los demás hacia ti para después apartarte de ellos? (Madeline Miller, Circe. Una heroína. Una hechicera. Una mujer que encuentra su poder, Alianza Novelas, Madrid 2019, p.358)
La relación de Odiseo con su esposa Penélope es descrita todavía con más crueldad, puesto que, él como esposo, le recrimina todo lo que está mal en el hogar incluida la educación de su hijo.
LA MALDICIÓN DEL SOLDADO
Y esto es muy lamentable que un padre como Odiseo tan acostumbrado a las aventuras el permanecer en su hogar con sus hijos y su esposa lo único que le ha quedado es la frustración de una vida de hogar en el cual no encuentra ninguna satisfacción ni sentido de vida. Así lo describe Miller: “Su padre se perdió en la guerra, que volvió a casa cambiado, demasiado embebido en muerte y pena para vivir como un hombre normal. La maldición del soldado, ¿no es así? (Miller, p.368)
Esta historia nos puede hoy dar muchas lecciones. Aunque hoy ya no hay esos tipos de viajes, estilo Odisea, si lo hay cuando los padres de familia se embarcan en sus trabajos, donde sus desempeños son satisfactorios, plenos, realizados, el problema es cuando regresan a la monotonía del hogar, donde hay que estar cerca de la esposa escuchando problemas cotidianos y educando a unos hijos que no hacen caso de nada y es ahí donde se acaba lo emocionante de la vida.
Por eso hoy se reclaman hombres y mujeres, puesto que los dos han entrado de lleno al campo laboral, que los dos encuentren en sus hogares la apasionante historia de vivir un viaje hacia Ítaca, que ser padres de familia es enfrentarse a monstruos diferentes pero igual de peligrosos a los cuales hay que hacerles frente, pero sobre todo asumir la tarea de ser padres, estar presentes con sus hijos que en la empresa más importante que jamás tendrán en su vida.
Ser padres de familia no está de moda hoy, sino sentirse plenamente realizados en un trabajo que cada vez absorbe más nuestro tiempo y nuestra vida. Casi nadie quiere ser un verdadero padre o madre, ni hablar que esto sea de tiempo completo. Pero ahí está verdaderamente la aventura, nadar a contracorriente y dar batalla a la inercia y tal vez no brillar en un buen trabajo pero si llegar a ser una buena madre y un verdadero padre.
La vida te lo reclama.

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