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Pbro. JORGE AMANDO VÁZQUEZ RODRÍGUEZ Los buenos maestros 1/2

LOS BUENOS MAESTROS 1/2
Pbro. Jorge Amando Vázquez Rodríguez
La educación centrada en la persona
Podemos hablar de los modelos educativos a la usanza y que han regido la formación de jóvenes y niños y podían ser los siguientes:

  1. Que obedezca al sistema productivo del país. Es un enfoque economicista, que también tiene su legitimidad. Para desempeñar puestos de trabajo según el perfil. Formar al hombre para que produzca. Por planteamientos ideológicos
  2. El sistema educativo ve al alumno que está llamado a ser agente de transformación en la sociedad. Por lo tanto tiene que concientizarlos para que ejerza ese protagonismo para que transforme las estructuras sociales. Así el alumno:
    • Cuenta como elemento social.
    • Como herramienta política.
    • “La educación es política” (Antonio Gramsci)
  3. Sin excluir todo esto, podemos preguntarnos si la educación no puede partir de algo más nuclear que es la persona misma, al ser humano entendido como persona.
    Normalmente esto se da por supuesto, pero tiene sus peculiaridades
    ¿QUÉ SIGNIFICA QUE EL SER HUMANO ES PERSONA?
    • Es único e irrepetible
    • Tiene necesidad de sentido: la vida es algo fundamental para el ser humano.
    • Tiene una dimensión intelectual que le permite entender la realidad.
    • Tiene una dimensión volitiva, práctica, asumir sus responsabilidades para aportar el bien al mundo desde el crecimiento de su propio ser.
    • No es algo estático sino llamado a un desarrollo
    • Esta dotado de una dignidad y de un valor, no por la utilidad o repercusión política de lo que hace sino por ser él, ella.
    • Lo más importante del alumno es él mismo.
    Una educación centrada en la persona y ayudarla para que sea de la mejor forma posible.
    ¿CÓMO SE PUEDE MATERIALIZAR TODO ESTO?
    La respuesta es: CON MUY BUENOS MAESTROS.
    Para que se lleve a cabo una buena educación de la persona que la lleve a sacar lo mejor de sí misma para darlo a los demás hace falta que alguien, otras personas concretas le ayuden.
    Personas que no sólo transmiten conocimientos, sino que enseñan a pensar.
    No tan sólo dicen qué es bueno y qué es malo, sino que ayudan en la práctica a ser lo mejor que uno puede ser, a veces, corrigiendo, a veces diciendo no, a veces alentando, a veces, dejando pasar cosas, o sea hacerse de la vista gorda, porque no es el momento de intervenir, porque lo que se quiere es suscitar la iniciativa de la persona concreta que se tiene delante: sabe que está enseñando, que está intentando que el alumno o la alumna, el hijo o la hija, aprenda a desarrollar su libertad.
    La libertad consiste en orientar la propia vida al bien, y no tan sólo a lo que ellos quieran.
    Hacer lo que uno quiere se puede ir en contra de sí mismo.
    • Otra faceta de la vida son los afectos.
    Un maestro es quien tiene muy claro qué significa ser persona que incluye las facetas anteriores y otras más y que no tan sólo lo enseña de forma teórica, indicando donde está, sino que, desde su propio ejemplo, de afrontar las propias situaciones que comparte con el propio alumno (o el propio hijo), va dando una pauta de referencia, es decir, el alumno aprende del propio maestro cómo se vive, porque lo ve vivir.
    EL ALUMNO VE AL PROPIO MAESTRO: FELIZ
    • Lo ve contento,
    • Lo ve ilusionado
    • Y entonces, despierta en el propio alumno, primero la confianza y en segundo el deseo de imitar, de seguir sus pasos.
    Eso significa que el verdadero maestro, no sólo es el que domina una determinada área de conocimiento, de hecho tiene que hacerlo, sino que sobre todo es alguien que: vive lo que enseña y enseña lo que vive.
    Porque lo que de verdad nos enseña, es lo que vemos vivir a otros, que son referencia nuestra.

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