Hasta este momento se han entregado aproximadamente cinco toneladas de víveres, artículos de limpieza, medicamentos y apoyos de primera necesidad para las familias afectadas.



Esta ayuda representa no solamente apoyo material, sino también el testimonio de una Iglesia que quiere permanecer cercana al sufrimiento de su pueblo.
La Iglesia que peregrina en la Diócesis Chilpancingo–Chilapa lleva en el corazón el sufrimiento de cada familia que ha tenido que abandonar su hogar, separarse de su comunidad o vivir en medio del miedo y la preocupación.
Sabemos que ninguna ayuda material puede borrar completamente el dolor de dejar atrás la tierra, la casa, los recuerdos y la tranquilidad de la vida cotidiana; sin embargo, deseamos que cada gesto solidario sea también un signo de cercanía, fraternidad y esperanza.
Sin embargo, las necesidades continúan siendo grandes. Muchas familias siguen requiriendo alimentos de la canasta básica, productos de higiene personal, medicamentos y diversos artículos esenciales para enfrentar esta difícil situación.
Por ello, hacemos un llamado fraterno a continuar sumando esfuerzos solidarios en favor de quienes más lo necesitan. CUALQUIER APOYO PUEDEN ENTREGARLOS EN CUALQUIERA DE LAS PARROQUIAS DE LA DIOCESIS, EL SEMINARIO O DIRECTAMENTE EN LA PARROQUIA DE LA CANDELARIA, EN ATZACUALOYA.
Como Iglesia, reafirmamos nuestro compromiso de seguir acompañando pastoral y humanitariamente a las familias afectadas. Queremos caminar junto a ustedes, escuchar sus necesidades, compartir sus preocupaciones y sostener la esperanza de que tiempos mejores pueden llegar para nuestras comunidades.
Jesucristo nos enseñó a permanecer cerca de quienes sufren y a no ser indiferentes ante el dolor humano. Por eso hoy queremos acercarnos humildemente a ustedes para decirles que cuentan con nuestra oración, nuestra solidaridad y nuestro acompañamiento.
Pedimos a Dios que fortalezca sus corazones, proteja a sus familias y conceda paz a nuestra tierra guerrerense.
“Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza, auxilio siempre cercano en los momentos de angustia” (Salmo 46,1).
A nuestros hermanos y hermanas que viven momentos de dolor, incertidumbre y desplazamiento en las comunidades de la Montaña Baja de Guerrero.
Queremos decirles, ante todo, que no están solos.
Dios les Bendiga y les Guarde.









