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BERTHA CASTRO El centralismo en morena; la opción pragmática por retomar rumbo y sus consecuencias en Guerrero. III. Los aspirantes de morena no renunciantes

Por: Bertha Castro.

III. Los aspirantes de morena no renunciantes.

Hasta este momento, la única figura que verdaderamente acató lo establecido y presentó su renuncia para poder competir rumbo a las próximas elecciones fue Esthela Damián. Independientemente de simpatías políticas, la decisión tiene un peso importante, la cual es asumir el riesgo político y separarse del cargo para buscar una candidatura.

Pero entonces surge una pregunta inevitable. ¿Por qué otros personajes que durante meses fueron mencionados como aspirantes aún no hacen lo mismo? Nombres como Félix Salgado, Jacinto González Varona, Iván Hernández, Beatriz Mojica y otros perfiles que se decía buscarían espacios importantes continúan sin pedir licencia ni separarse de sus responsabilidades.

¿No renuncian porque realmente no se sienten seguros de ganar? ¿Porque saben que sus posibilidades son mínimas y prefieren conservar la estabilidad, el poder y la seguridadl que les brinda el cargo que hoy ocupan? ¿O acaso las candidaturas se han convertido en un simple juego mediático donde basta con “sonar” sin tener la verdadera intención de competir?

Porque quien realmente se siente fuerte políticamente suele estar dispuesto a asumir riesgos. La política también se mide en decisiones y en congruencia.

Resulta difícil hablar de compromiso con un proyecto cuando ni siquiera existe la disposición de cumplir con las reglas básicas establecidas para competir. Más aún cuando se ha insistido en que debe existir piso parejo y evitar ventajas desde el poder.

Entonces, la discusión ya no es únicamente quién quiere ser candidato. La verdadera pregunta es quién realmente cree que puede serlo.

Porque si continúan aferrados a sus cargos, si siguen evitando pedir licencia y si no están dispuestos a asumir el costo político de competir, el mensaje que terminan enviando es claro, y ese es, que ni ellos mismos se sienten seguros de alcanzar una candidatura. Porque si realmente existiera seguridad política, estructura territorial y respaldo ciudadano, la decisión de separarse de su cargo ya habría sido tomada desde hace tiempo.

En política, cuando un aspirante no transmite seguridad ni confianza en su propio proyecto, difícilmente podrá convencer a los demás de que está listo para encabezar algo más grande.

Porque mientras unos decidieron competir bajo las reglas establecidas, otros continúan teniendo exposición, estructura, operación política y presencia institucional desde posiciones públicas. Y aunque legalmente puedan mantenerse en funciones, políticamente el mensaje termina siendo contradictorio.

Morena nació criticando precisamente esas prácticas de ventaja desde el poder. Criticando a quienes utilizaban cargos públicos para posicionarse electoralmente sin asumir responsabilidades ni separarse de funciones. Hoy, varios de sus propios perfiles parecen caminar exactamente sobre esa misma línea que antes cuestionaban.

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