Instituciones de investigación, gobiernos, cooperación internacional y sector privado impulsan una agenda conjunta de alerta temprana, adaptación agrícola y resiliencia territorial para comunidades agrícolas en México y Centroamérica. El encuentro, realizado en Texcoco, busca fortalecer la toma de decisiones y la preparación regional frente a posibles impactos del fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS).

Texcoco, Estado de México | 20 de mayo de 2026. Las proyecciones climáticas internacionales estiman hasta un 80 % de probabilidad de desarrollo de condiciones asociadas al fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) durante los próximos meses, con posibles impactos sobre lluvias, disponibilidad de agua y producción agrícola en distintas regiones de México y Centroamérica. En territorios altamente dependientes de la agricultura de temporal, estas condiciones podrían afectar particularmente la producción de granos básicos y aumentar la vulnerabilidad de las comunidades agrícolas.
Ante este escenario, representantes de instituciones regionales, centros de investigación, gobiernos y sector privado se reunieron esta semana en México para fortalecer mecanismos coordinados de preparación, acción anticipatoria y respuesta temprana frente a los posibles efectos del ENOS sobre la agricultura y la seguridad alimentaria en Centroamérica y México.
El encuentro, desarrollado de manera colaborativa entre el Consejo Regional de Evaluación y Aprendizaje de ASA2 (CREA), iniciativa vinculada al programa Agua y Suelo para la Agricultura (ASA) de Catholic Relief Services (CRS), y socios regionales, reunió en Texcoco, Estado de México, a especialistas y representantes de instituciones como CIMMYT, la Secretaría Ejecutiva del Consejo Agropecuario Centroamericano (SECAC), Alliance of Bioversity International and CIAT, DISAGRO y el Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria y Forestal de El Salvador (CENTA), para desarrollar una agenda regional orientada al fortalecimiento de sistemas de alerta temprana, monitoreo agroclimático y recomendaciones prácticas para territorios agrícolas altamente vulnerables.
El encuentro fue estructurado alrededor de cinco líneas estratégicas: agua y suelo; producción y semillas; información y comunicación; articulación institucional; y financiación y apalancamiento.
Uno de los principales componentes del taller fue el diseño de un mecanismo regional para monitorear y analizar la probabilidad de ocurrencia del ENOS y sus posibles impactos sobre áreas críticas del corredor seco centroamericano, particularmente en producción agrícola, disponibilidad de agua y seguridad alimentaria. La propuesta busca generar análisis oportunos, identificar territorios prioritarios y facilitar una toma de decisiones más oportuna por parte de gobiernos, agroindustrias, sector privado e instituciones técnicas frente a distintos escenarios de impacto.
Las discusiones priorizaron cultivos estratégicos para la seguridad alimentaria regional como maíz, frijol, arroz, trigo y sorgo, así como forrajes para el sector pecuario, considerando su importancia para el abastecimiento alimentario y la estabilidad productiva de miles de comunidades rurales en Centroamérica.

En el eje de agua y suelo, las discusiones se enfocaron en prácticas orientadas a conservar humedad, reducir la degradación y disminuir la vulnerabilidad productiva de los territorios más expuestos. En producción y semillas, las instituciones trabajaron sobre acceso a variedades adaptadas, ajustes en calendarios agrícolas y recomendaciones agronómicas para reducir riesgos productivos durante los próximos ciclos agrícolas, incluyendo identificación rápida de materiales disponibles y mecanismos de acceso para productores.
Parte importante de la agenda estuvo orientada al fortalecimiento de sistemas de información agroclimática construidos sobre experiencias ya consolidadas en la región, como las Mesas Técnicas Agroclimáticas, que han permitido integrar información climática, análisis territorial y recomendaciones prácticas para productores y autoridades locales. Las instituciones participantes coincidieron en la importancia de fortalecer la coordinación con estos espacios en los países donde ya operan, aprovechando su experiencia en generación de alertas y difusión de recomendaciones adaptadas a las condiciones locales.
Las instituciones participantes también trabajan en identificar cuáles son las prácticas y soluciones que, con base en evidencia científica y experiencias acumuladas durante fenómenos climáticos anteriores, han mostrado mejores resultados para fortalecer la resiliencia agrícola en la región. Entre ellas destacan prácticas de agricultura regenerativa como el manejo de rastrojo y la conservación de la cobertura vegetal para mantener la humedad en el suelo, el uso de semillas adaptadas y variedades resilientes, así como alternativas de producción resistentes a la sequía, incluyendo la diversificación de cultivos y el uso de leguminosas.
Las discusiones también incluyeron estrategias de fertilización ajustadas al riesgo climático y manejo eficiente de nutrientes para reducir pérdidas económicas bajo condiciones de lluvias erráticas e incertidumbre productiva. A ello se suman soluciones poscosecha orientadas a asegurar condiciones adecuadas de almacenamiento de granos, reducir pérdidas y proteger la disponibilidad de semillas y reservas alimentarias en periodos de mayor presión sobre los sistemas alimentarios.
El encuentro también contempla el desarrollo de estrategias de comunicación para traducir recomendaciones técnicas en información clara y práctica para comunidades agrícolas, gobiernos, agroindustrias, sector privado y otros actores estratégicos del sector agroalimentario. La intención es fortalecer la capacidad de respuesta mediante herramientas de orientación territorial y mecanismos de difusión que permitan actuar con mayor anticipación frente a posibles escenarios de impacto.

Otro de los ejes abordados durante el taller fue la articulación institucional y el financiamiento regional. Las instituciones participantes discutieron mecanismos de coordinación y apalancamiento que permitan orientar acciones públicas, focalizar programas y movilizar recursos para fortalecer capacidades regionales de preparación y respuesta.
El encuentro también permitió visibilizar capacidades regionales ya existentes en investigación, monitoreo agroclimático, sistemas de semillas, agricultura regenerativa, manejo agronómico, almacenamiento poscosecha, análisis territorial y fortalecimiento de capacidades técnicas, desarrolladas por instituciones y socios que actualmente trabajan en distintos países de Centroamérica y México para fortalecer la resiliencia agrícola y la seguridad alimentaria de las comunidades rurales.
Las discusiones del CREA se conectan además con esfuerzos regionales orientados a consolidar un Clúster de Agroinnovación para Centroamérica, concebido como una plataforma de articulación entre ciencia, sistemas de extensión agrícola, cadenas de valor, financiamiento y actores públicos y privados. La iniciativa busca fortalecer capacidades regionales para acelerar la adopción de soluciones basadas en ciencia, fortalecer la resiliencia agrícola y contribuir a la seguridad alimentaria de las comunidades más vulnerables de la región.
Desde las instalaciones del CIMMYT, las instituciones participantes coincidieron en que fortalecer la preparación regional, la coordinación territorial y los mecanismos de acción anticipatoria será clave para reducir riesgos productivos, proteger la seguridad alimentaria y apoyar a pequeños productores frente a escenarios crecientes de variabilidad climática.









