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DESDE MÉXICO CIMMYT – resguarda semillas clave para la alimentación mundial Francisco Alarcón – CIMMYT

Desde Texcoco, México, CIMMYT conserva una de las colecciones de maíz y trigo más importantes del mundo. Como parte de una estrategia global para asegurar la disponibilidad de estos recursos genéticos, sus semillas son enviadas como respaldo a la Bóveda Global de Semillas de Svalbard, en Noruega, reconocida en 2026 con el Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional. Antes de llegar allí, cada accesión debe cumplir estándares rigurosos de calidad: alta viabilidad, sanidad comprobada y datos mínimos de pasaporte. Ese proceso implica regenerar semillas, evaluar su capacidad de germinación, verificar su sanidad y documentarlas bajo procedimientos estandarizados y certificados conforme a la Norma ISO 9001:2015, para que puedan mantenerse vivas y útiles durante décadas.

Accesiones de maíz conservadas en el Banco de Germoplasma de CIMMYT, en Texcoco, México. Cada muestra forma parte de una colección estratégica para preservar la diversidad genética del cultivo y ponerla a disposición de la investigación, el mejoramiento agrícola y la seguridad alimentaria global.

Texcoco, México, mayo de 2026. En una isla remota del Ártico, millones de semillas permanecen bajo resguardo. No están allí para sembrarse de inmediato, sino para sostener una posibilidad: que, ante una crisis, una catástrofe o la pérdida de una colección local, la diversidad genética que alimenta al mundo pueda recuperarse.

La Bóveda Global de Semillas de Svalbard volvió a ocupar titulares internacionales este mes al recibir el Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional 2026. El reconocimiento subraya su papel como un modelo de cooperación global para proteger la base genética de los sistemas alimentarios y conservar semillas consideradas esenciales para la seguridad alimentaria de la humanidad.

Entre esas semillas hay maíz y trigo del CIMMYT. Desde 2007, el Banco de Germoplasma del centro, ubicado en Texcoco, Estado de México, envía duplicados de seguridad a Svalbard, Noruega y a Fort Collins, Estados Unidos. En 2024, CIMMYT realizó su octavo envío de semillas de maíz a la Bóveda Global de Semillas de Svalbard, lo que permitió completar el respaldo del 90 % de la colección de maíz y del 94 % de la colección de trigo en ese sitio.

Sequías más frecuentes, suelos degradados, nuevas enfermedades y pérdida de biodiversidad reducen el margen de respuesta de la agricultura. Conservar semillas, en ese contexto, significa mantener disponibles las opciones genéticas que podrían ayudar a enfrentar escenarios cada vez más complejos. El respaldo en Svalbard es apenas la parte más visible de una cadena científica que empieza en Texcoco, con regeneración en campo, pruebas de viabilidad y sanidad, almacenamiento en frío, digitalización y documentación de cada accesión.

En los bancos de germoplasma, cada muestra se conoce como una accesión: una unidad de conservación con identidad, origen, historia y valor genético propios. En maíz, CIMMYT resguarda una de las colecciones más importantes del mundo, iniciada en 1943 y formada por más de 28 000 muestras únicas. En trigo, la colección supera las 124 000 accesiones. Juntas, ambas colecciones forman parte de un patrimonio agrícola disponible para la humanidad como bien público global.

La Dra. Carolina Sansaloni, curadora del Banco de Germoplasma de Trigo de CIMMYT y especialista en genotipificación, manipula accesiones de trigo conservadas en condiciones de almacenamiento a largo plazo. Estos materiales forman parte de la estrategia científica de CIMMYT para mantener viva, sana y disponible la diversidad genética del trigo.

La biodiversidad no se limita a la variedad de especies. También está en las diferencias genéticas dentro de una misma especie: en las variedades de cultivos, en sus adaptaciones locales y en los rasgos que permiten responder a sequías, enfermedades, suelos degradados o temperaturas extremas. Conservar esa diversidad en maíz y trigo es mantener abiertas opciones para una agricultura sometida a condiciones cada vez más inciertas.

La conservación tampoco depende únicamente del frío. Para que una semilla pueda utilizarse en el futuro, debe existir en cantidad suficiente, mantener una germinación adecuada y estar libre de patógenos que limiten su distribución. En el Banco de Germoplasma de CIMMYT, conservar las colecciones implica evaluarlas, regenerarlas y asegurar que estén disponibles en condiciones que permitan su uso.

Cristian Zavala, coordinador del Banco de Germoplasma de CIMMYT, con variedades de maíz resguardadas en Texcoco, México. La colección conserva materiales únicos que contribuyen a proteger la biodiversidad del cultivo y a fortalecer la investigación agrícola para el mundo.

Una semilla almacenada durante décadas puede seguir viva, pero no necesariamente conservar la longevidad necesaria para resistir otro periodo prolongado de almacenamiento. Antes de viajar a Svalbard, Fort Collins o al CNRG, cada accesión debe recuperar margen de futuro: producir semilla nueva, comprobar su capacidad de germinación, pasar por controles sanitarios y quedar documentada con información confiable.

En maíz, la colección de CIMMYT cuenta con unas 28 630 accesiones. De ellas, 26 755 ya están respaldadas en Svalbard, mientras que Fort Collins conserva alrededor de 24 439. En trigo, más del 90 % cuenta con respaldo en sitios estratégicos como Svalbard y Fort Collins. Sin embargo, no siempre se trata del mismo conjunto de materiales en ambos lugares: algunas accesiones están duplicadas solo en Noruega; otras, únicamente en Estados Unidos. La meta es acercarse al 99 % de respaldo en ambos sitios.

La relevancia de este trabajo va más allá de una institución. Las semillas que resguarda CIMMYT forman parte de un sistema internacional de recursos fitogenéticos y están disponibles para investigación, mejoramiento y producción agrícola. Su valor está en la ciencia que las mantiene vivas, pero también en la historia agrícola de los territorios donde fueron seleccionadas durante generaciones.

Svalbard concentra la atención internacional, pero la seguridad de esas semillas depende de una red científica previa. En Texcoco, CIMMYT regenera, evalúa, conserva y documenta la biodiversidad del maíz y del trigo para que no permanezca solo como registro histórico, sino como material vivo, sano y disponible para investigación, mejoramiento y producción agrícola.

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