Feb/15/2026.
BAJO FUEGO
Cinismo criminal
José Antonio Rivera Rosales
No, no es guerra sucia.
Decir que se trata de uerra sucia fue la salida del sempiterno aspirante a la alcaldía de
Acapulco, Yoshio Avila, para deslindase de señalamientos que lo acusan de estar
involucrado en malos manejos en el hospital de Alta Especialidad del ISSSTE en Acapulco.
En realidad se trata de una denuncia formal de un sector de trabajadores de ese Hospital,
afectados por graves irregularidades que en unos meses colapsaron la operatividad del
nosocomio.
En esencia son 30 trabajadores -médicos especialistas, por cierto- que fuern contratados
por el hospital en septiembre del año pasado, pero a quienes inexplicablemente dejaron
de pagar sus servicios. Sólo les dijeron que no había dinero para sufragar el compromiso.
El Hospital de Alta Especialidad fue construido por el gobierno de López Obrador con un
costo de tres mil 400 millones de pesos. Terminó de construirse en agosto de 2025 y
arrancó contrataciones en septiembre.
Como es de suponer, al tratarse de un hospital de alta especialidad, muchos medicos
presentaron sus documentos para ser contratados. Eso sucedió en septiembre, pero al
arribo de diciembre los doctores perdieron la paciencia al negarse la administración a
pagarles sus servicios “porque no hay dinero”.
En rueda de prensa presentaron los documentis de contratación y toda clase de evidencia
probatoria de su condición laboral.
Fue Benjamín Sandoval Melo, un respetado académico y enlace de la Comisión
Intersindical de Asociaciones Civiles y Derechohabientes del ISSSTE, quien denunció que
al investigar lo que pasaba, encontraron contratos de subrogación de servicios de diálisis
entre el hospital del ISSSTE y el hospital privado Santa Lucía, por más de 30 millones de
pesos.
Además encontraron evidencias de que unos 150 aviadores cobraban en ese hospital
religiosamente sus emolumentos, pero sin trabajar. ¿Entonces cómo es que no había
recursos para pagar a los contratados?
De ahí los inconformes encontraron indicios de que tanto algunos directivos como dichos
aviadores formaban parte de la estructura electoral de Yoshio Avila González, el aspirante
a la alcaldía que ha militado en diversos partidos politicos.
La denuncia se hizo pública en diciembre pasado y generó tanto escozor que motivó la
visita de Martí Batres Guadarrama, director general del ISSSTE, quien supervisó el
nosocomio para conocer de primera mano las imputaciones contra las autoridades de
dicho hospital.
Como resultado de la auditoría oficial fueron separados de sus cargos el director general
del hospital, Juan Carlos Hernández Luna, así como el subdelegado administrativo Jaime
Enrique Gil Manjarrez y el subdirector administrativo Javier Galeana Nájera.
Otros funcionarios despedidos fueron la coordinadora de Recursos Humanos, Citlali García
Calixto; el coordinador de Mantenimiento, Omar Teodoro Salvador; el de Recursos
Materiales, Efrén Gutiérrez; el de Atención al Derechohabiente, Natividad Navarrete
Galeana; el de Recursos Financieros, Isaías Manuel Galindo, además del de Servicios
Generales, José Antonio Silva Pérez.
Batres Guadarrama aún no ha hecho público el alcance del desfalco -que para efectos de
ley, se trataría de peculado, delito grave sancionado por la ley-, pero es de esperar que
más allá de despidos se le dé curso a un procedimiento penal que tendría que perfilarse
ante el Ministerio Público Federal, por tratarse de un daño al patrimonio del instituto.
Representados por el médico anestesiólogo José Arturo Avila Vega, los directamente
afectados demandan una audiencia con Batres Guadarrama, que ha guardado silencio
ante la sentida demanda de los médicos.
En todo caso, menudearon las denuncias que implican a Avila González con el desvío de
los recursos del nosocomio.
Ante la proliferación de imputaciones en redes sociales, el aludido salió a decir -como si se
tratara de un juego- que es guerra sucia porque es el puntero en las preferencias por la
alcaldía. Sí, cómo no. Es el estilo de Yoshio Avila, por eso le dicen el rey de las encuestas.
Pero de las encuestas patito.
En 2021 durante la elección por la presidencia municipal, Abelina le ganó por un amplio
margen. En 2024 fue peor: Abelina ganó por 138 mil 697 votos, contra los 43 mil sufragios
logrados por este falsario (aseguraba que tenía la mayoría absoluta), lo que significa que
fue superado por más de cién mil votos.
Este es el tipo de candidatos que han proliferado en los tiempos actuales: mentirosos,
cínicos y con patrocinios oscuros.
Vea usted si no: Yoshio Avila es nada menos que el delfín del senador Augusto López
Hernández, uno de los cabecillas más corruptos de la 4T, acusado de implicación con la
delincuencia organizada, tráfico de influencias y, más aún, con el huachicol fiscal (tráfico
ilegal de combustible), que alcanza un monto estimado en más 600 mil millones de pesos.
Lo del huachicol es el escándalo más sonado del sexenio de López Obrador, pues implica a
su secretario de Marina, José Rafael Ojeda Durán, cuyos sobrinos almirantes resultaron
directameme involucrados con tamaño delito, que sólo puede prosperar al amparo del
poder.
Ese es el patrocinador de Avila Gónzalez, un jovencito que no ha podido explicar de dónde
vienen sus ingresos: repartía despensas como si fueran juguetes, pero nunca explicó de
dónde provenían los recursos. Se dice empresario pero nadie le conoce empresa alguna.
Pero no quita el dedo del renglón: en últimas fechas se ha dejado ver en compañía del
diputado Julián López Galeana, ambos identificados por el sino de la traición. Si tienen
duda, amigos lectores, pregunten en la cúpula de Mocimiento Ciudadano, donde le
colgaron el mote tanto a uno como a otro.
En estricta justicia, Martíe Batres debiera llevar la investrigación de los desvíos en el
hospital hasta las últimas consecuencias, para que los responsables paguen con prisión su
akmbición desmedida que no respetó la integridad de una institución de salud pública.
Pero…

