Guadalajara, México (SEMlac).- Luego de casi un mes en residencia de la artista Alejandra Ruíz Rincón, en el Museo de las Artes, fue inaugurada la exposición “La ciudad de las damas”, creada por ella y más de 140 mujeres visitantes del museo.
El resultado de esta residencia es una representación inspirada en el libro “La ciudad de las damas”, de la filósofa Christine de Pizan (Le Livre de la Cité des Dames), creada a base de cartón: una ciudad que manifiesta los cambios necesarios en la realidad que viven las mujeres en la ciudad.
Sobre el resultado, la artista comentó: “esta residencia me dejó sumamente conmovida por la respuesta de mujeres y niñas que participaron en ella, y también me deja muchísimas reflexiones acerca de qué es lo que necesitamos para que nuestras ciudades sean mejores”.

El libro de Pizan está considerada una obra clave en la querella de las mujeres y es la respuesta de la autora al popular “Roman de la Rose”, de Guillaume de Lorris, que había acabado Jean de Meung.
Las afirmaciones que hay en el “Roman de la Rose” sobre las mujeres son combatidas por Pizan mediante una ciudad alegórica: Pizan defiende a las mujeres citando una amplia gama de figuras femeninas ilustres, que estarán “alojadas” en la Ciudad de las Damas. A medida que Pizan construye su ciudad, nombra a mujeres ilustres para defenderse de los argumentos misóginos vertidos por numerosos y sabios autores. Cada mujer nombrada va a ser un ejemplo de esa contraargumentación.

Temas centrales de la exposición
En esta ciudad son visibles edificaciones y calles rodeadas de consignas, al igual que construcciones que representan la necesidad de vivir con mayor acceso a servicios públicos y seguridad. Alejandra Ruíz señaló que entre los cambios que plasmaron las participantes resalta el trasporte público.
“Las inquietudes más comunes de las participantes fue sobre todo el trasporte público, un transporte público exclusivo para mujeres, es lo que buscan. ¿Por qué? Porque está la cuestión del acoso, tocamientos, las mujeres no se sienten seguras. Y, en general, las piezas hablaban de eso, de cómo las mujeres nos sentimos inseguras al salir a la calle y la falta de protección de nuestras instituciones hacia nosotras”.

En esta residencia, la artista orientó y acompañó en su proceso a cada una de las mujeres que se integraron, y que dejaron más de 100 obras.
“Al principio fue algo confrontativo, porque es darte cuenta de la realidad, de algo que te falta y que, además, es difícil de conseguir, porque hay muchísima gente arriba que debería tomar las decisiones para que eso pase. Pero a la vez se formó algo muy relajado entre las mujeres que participaban, porque primero, se sentía un espacio seguro; segundo, se podían expresar, algo que normalmente no se les da: esta plataforma es para que se expresen”, dijo la artista.
*Redactor y reportero de Radio Universidad de Guadalajara. Colaborador de SEMlac.









