Cd. de México. (SEMlac).- El Alzheimer es una enfermedad mental que puede representar entre el 60 por ciento y el 70 por ciento de las demencias que de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS) afecta a 57 millones de personas.
En México, se estima que alrededor de 1.3 millones de personas viven con demencia, y que esta cifra alcanzará los 3.5 millones para 2050, según datos de la Secretaría de Salud publicados en 2021.
Las mujeres se ven afectadas de manera desproporcionada, tanto directa o indirectamente. Experimentan una mayor cantidad de años de vida ajustados por discapacidad y una mayor normalidad debido a la demencia, pero también proporcionan el 70 por ciento de las horas de cuidado a las personas que viven con demencia.
La prevalencia de demencia en personas de más de 60 años se estima en 7,9 por ciento, siendo más frecuente en mujeres (9,1%) que en hombres (6,9%). En costos económicos calculados en 2019 la demencia representó para las economías mundiales 1,3 millones de dólares estadunidenses, de los cuales 50 por ciento se atribuyen a los cuidados informales prestados principalmente por mujeres.
La demencia es un problema prioritario de salud pública tanto a nivel mundial como en México y, aunque afecta principalmente a adultos mayores de 65 años, las campañas de 2026 durante el mes del Alzheimer se centran en no normalizar que el olvido sea parte inevitable del envejecimiento y en atender de inmediato los problemas de memoria. Aunque no es una enfermedad curable, sí es previsible.
De acuerdo con el doctor Óscar Arias, especialista en neurofisiología y decano de Posgrado de la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud del Tecnológico de Monterrey en declaraciones a Animal Político, el pasado 24 de septiembre, el Alzheimer empieza mucho antes del olvido.
Arias precisa que pensamos que la demencia es una enfermedad de la vejez porque es cuando solemos verla, pero comenzó mucho antes, al haberse acumulado hipertensión, diabetes, tabaquismo, pérdida auditiva, sedentarismo, aislamiento social, contaminación del aire y pequeños daños vasculares; ninguno de ellos por sí solo determina el futuro de una persona. Juntos, sin embargo, pueden ir modificando las probabilidades.
El especialista enfatiza que no existen “soluciones mágicas” en cápsulas o suplementos alimenticios, sino que la prevención real involucra políticas de salud integrales acceso a auxiliares auditivos, ciudades caminables y menor contaminación atmosférica.
Precisó que el Alzheimer pertenece a un grupo de enfermedades neurodegenerativas y tiene muchas manifestaciones clínicas. A nivel cerebral e histopatológico se define como la presencia de proteína o placa de amiloide y proteína tau y puede afectar la memoria, el pensamiento, la comunicación, el estado de ánimo y el comportamiento.
Entre los síntomas destaca el olvidar cosas o acontecimientos recientes; perder o extraviar objetos; perderse al caminar o conducir; desorientarse, incluso en lugares conocidos; perder la noción del tiempo; tener dificultad para resolver problemas o tomar decisiones; problema para seguir conversaciones y dificultad para realizar tareas habituales.
Diagnóstico a tiempo
En 2026, la campaña internacional y nacional pone el foco en el diagnóstico temprano bajo la consigna “Cuanto antes se sepa, más se puede hacer: el diagnóstico de la demencia importa”. La propuesta busca destacar que un diagnóstico oportuno puede facilitar el acceso a información, apoyos, cuidados y tratamientos y, cuando corresponda, abrir oportunidades para participar en investigación clínica.
Cabe destacar que las demencias no afectan exclusivamente a las personas mayores —también existen demencias de inicio temprano, cuyos síntomas aparecen antes de los 65 años—, pero adquieren especial relevancia para las políticas sobre envejecimiento en sociedades atravesadas por una creciente longevidad.
Las instituciones de salud en México, como el Instituto Nacional de Neurología, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y el Hospital Civil de Guadalajara, así como organizaciones como Alzheimer México, Institución de Asistencia Privada (I.A.P.), hicieron un llamado a la población para combatir el estigma de la demencia.
En sus comunicados aclararon que, aunque la edad es un factor de riesgo importante, el Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa y no una etapa inevitable del envejecimiento. Hicieron un llamado a no normalizar los problemas de memoria que pueden ser prevenibles y acudir a valoración para una atención oportuna.
El Día Mundial del Alzheimer se conmemora cada 21 de septiembre desde 1994, cuando Alzheimer’s Disease International (ADI) impulsó por primera vez la jornada durante su conferencia internacional celebrada en Edimburgo (Escocia).
Desde 2012, la conmemoración se extiende durante el mes de septiembre como el Mes Mundial del Alzheimer, con acciones de información, sensibilización e incidencia desarrolladas en distintos países frente al desconocimiento, el estigma y la discriminación asociados a las demencias.
El Instituto de Neurología y Neurocirugía Manuel Velasco Suarez (INNNMVS) realiza anualmente alrededor de 100.000 consultas de todas las enfermedades neurológicas y, de estas, una 1.000 corresponden a pacientes de reciente diagnóstico con algún tipo de pérdida de memoria.
Para contribuir a disminuir el Alzheimer, el INNNMVS lleva a cabo el diagnóstico oportuno; la educación de sus médicos residentes; la formación de médicos no neurólogos para aumentar el conocimiento de esta enfermedad. En un futuro se contempla la realización de ensayos clínicos para problemas de memoria e intentar nuevas terapias en los pacientes con Alzheimer.
Derrumbar los cuatro muros de la demencia
Por su parte, Alzheimer México, I.A.P., que desde su creación busca acercar información accesible, actualizada y empática sobre las demencias a personas cuidadoras, familiares y público en general, puso en marcha el programa “Derribando los muros de las demencias”.
Este programa gira alrededor de cuatro muros que representan las principales barreras que impiden llegar a tiempo a un diagnóstico: la normalización de las señales, la pregunta de “¿para qué?”, la dificultad para traducir la ciencia a la vida diaria, y el estigma y el miedo.
No son muros físicos. Son barreras invisibles, psicológicas, sociales y culturales, que nos impiden llegar a tiempo a un diagnóstico oportuno y a un tratamiento adecuado.
Muro I · RECONOCER. Normalización: confundir cambios de personalidad, apatía o juicio con “cosas de la edad”. Envejecer no debe ser sinónimo de enfermar.
Muro II · ACTUAR. El “¿para qué?”: pensar que “no hay nada que hacer” tras el diagnóstico. Un diagnóstico es una herramienta, no una sentencia.
Muro III · COMPRENDER. Babel: el lenguaje médico se vuelve otra barrera para entender. Comprender el proceso puede ayudar a dejar de sentirse perdido.
Muro IV · ACOMPAÑAR. Estigma y miedo: el aislamiento de quien vive con demencia y el agotamiento de quien cuida. Nadie debería enfrentarlo sin apoyo ni información.










