Por Abel Miranda AyalaEn la época prehispánica en Chilpancingo existieron al menos dos sitios dedicados al juego de pelota en la zona poniente de la capital, uno en lo que es el sitio arqueológico de Texcalco, el otro en el punto conocido como el Culebreado, estos pudieron utilizarse en diversas etapas de la historia y muestran la importancia que tuvo este territorio antes de la conquista española.De acuerdo con el antropólogo Moisés Nava, hasta el día de hoy sólo se conocen esas dos sedes para el juego de pelota prehispánico en el Valle de Chilpancingo.Indicó que hace una década descubrió la cancha de juego de pelota en la zona arqueológica de Texcalco y realizó la notificación pertinente al Centro INAH Guerrero, posteriormente en el año 2025, localizó restos de otra cancha de juego de pelota en lo alto de la cordillera al poniente de la capital, en lo que se conoce como el cerro del Culebreado.“En la época prehispánica, Chilpancingo estuvo habitado por numerosas poblaciones, en distintas temporalidades, que se asentaron en las partes altas de los cerros y que controlaron grandes territorios, estableciendo incluso relaciones comerciales con la Costa del Pacífico, Michoacán y el Altiplano Central”, consideró el antropólogo.Destaca que el sitio de Texcalco las estructuras monumentales se construyeron en su mayoría, a partir de lajas y bloques formados de roca caliza, por lo que se estima que el sitio fue ocupado a finales del período Preclásico entre los años mil 500 al 200 antes de Cristo, hasta el periodo clásico mesoamericano que se cuenta del 200 antes de cristo al 950 de la época actual.“Las canchas de juego de pelota y demás construcciones que se encuentran en este complejo son evidencia de una extensa y compleja ciudad, rodeada además por dos peligrosas barrancas que posiblemente fungieron como fortificaciones naturales”.Indicó que Texcalco como ciudad importante en la época prehispánica, contaba con una infraestructura de edificios, que permitieran llevar a cabo funciones de poder y administración político-religioso, pero además, en conjunto, presentara una arquitectura imponente y coherente en sincronía con la cosmovisión de sus pobladores.“Sobre una plataforma superior que forma parte del conjunto de terrazas y plazas que caracteriza este sitio, se levanta el imponente centro ceremonial. Aquí se localiza un gran basamento piramidal, luego un templo que es seguido por una plaza rodeada de otras interesantes construcciones. Enseguida ubicamos la impresionante cancha que tiene forma de doble “T””.“Según información que encontramos en el Repositorio del INAH, el juego de pelota prehispánico fue una actividad tan extendida que abarcó desde la región maya hasta el hoy estado de Arizona, Estados Unidos, con más de 500 canchas”. ¿En qué consistía el juego de la pelota?“La cancha representaba el universo, estaba dividida en dos por una línea que se encontraba en el suelo. Los límites de la zona de juego simbolizaban la puesta y la aparición de las estrellas. El juego consistía en pasar la pelota, representación del sol, de un lado de la línea al otro, y ganaba al instante quien lograra pasar la pelota a través del centro de las piedras circulares. Para esto los competidores solo podían golpear la pelota con las caderas, los hombros, el antebrazo o la espalda, y no con las manos. La pelota, hecha a base de hule, era tan pesada que debían usar una cincha de cuero en la cadera para golpearla”
EN LA ÉPOCA PREHISPÁNICA DE CHILPANCINGO EXISTIERON DOS SITIOS DE JUEGO DE PELOTA










