VICENTE GUERRERO SALDAÑA: EL HOMBRE PROVIDENCIAL… (TRES DE PARTES)…
J. Jesús Pastenes Hernández.
Decía el gran Aristóteles que sólo se puede comparar lo comparable, cualquier circunstancia contraria, hace caer en el absurdo y así, precisamente surge absurda la comparativa entre Vicente Guerrero Saldaña, el Consumador de la Independencia Patria, que es, por evidencia histórica, nace en Cuilápam, como el gran republicano; mártir de la soberanía popular, y quien abolió la esclavitud.
En tanto Agustín de Iturbide, cae en Padilla, Tamaulipas, como el último reducto monárquico, epílogo de una corona que no pudo arraigar en la tierra nueva. Uno entrega su vida como semilla de libertad; el otro, como sombra de un orden extinguido. Así se sellan, con sangre y sentencia, los caminos irreconciliables de la República y la Monarquía.
No se equivoca, el bardo, cuando sostiene que “no son los muertos, los que reciben rayos de luz, en sus despojos yertos; los que mueren con honra, son los vivos… los que viven sin honra, ¡esos, son los muertos!”
A 244 años del natalicio del prócer Vicente Guerrero Saldaña, refrendamos que es, síntesis republicana. Honor de este valeroso estado suriano que se honra, en llevar el apellido de tan ilustre varón y es, orgullo y gloria de esta población que lo vio nacer, un 9 de agosto de 1782, en el barrio de Tlatelulco.
La sabiduría popular enseña, que cuando las circunstancias conducen a severas crisis de gobernabilidad, el pueblo produce al personaje que comprende con claridad los hechos que se viven y deposita en él, la tea de la libertad y el supremo valor fundido en sacrificio, para romper las cadenas ominosas de la abyecta sumisión.
Los anales de nuestra historia narran, que el patriarca de la revolución de Ayutla, don Juan Álvarez Hurtado, cada vez que escuchaba el nombre del inmortal hijo de Tixtla, se ponía de pie, para honrar, en todo momento al insurgente ciudadano.
Hoy, … nos descubrimos respetuosos ante el sacrificio supremo de Guerrero, por su tenacidad republicana, federalista y liberal por su lucha sin condición contra aquellos que todavía acarician ver a un México de esclavos, de espaldas complacientes, disminuido, resignado y de rodillas…
El libro de la historia debe quedar libre de las manchas, que la pasión bastarda y el egoísmo personal entrañan. La patria se pone de pie, para inclinarse ante hombres y mujeres que nos han dado soberanía, libertad, honor y gloria.
Dice el libro de libros, que “nadie tiene mayor amor, que el que da la vida por sus amigos”, que el que da la vida por su patria, bajo el más supremo sacrificio, que hoy se inscribe en el más alto de los cielos…
Vicente Guerrero Saldaña… ¡Bendita sea tu obra bienhechora!










