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Por Berta Castro

REGENERANDO GUERRERO: VI MC
Por Berta Castro


De cara al 27 / Las opciones.
VI. Movimiento Ciudadano
Durante años, Movimiento Ciudadano fue visto en Guerrero como una fuerza política secundaria, con una presencia limitada y una influencia electoral reducida frente a los partidos que históricamente dominaron la vida pública del estado. Sin embargo, el escenario político de 2026 obliga a revisar esa percepción. Sin ser una fuerza mayoritaria, el partido naranja ha logrado posicionarse como un actor con capacidad de incidir en el debate público y de atraer perfiles políticos que buscan una alternativa distinta a las estructuras tradicionales.
Su crecimiento no puede entenderse únicamente a partir de los resultados electorales. Movimiento Ciudadano ha construido una estrategia basada en la incorporación de liderazgos regionales, el fortalecimiento de su estructura territorial y un discurso orientado a presentarse como una opción de renovación política. Esa apuesta le ha permitido ampliar su presencia en distintas regiones de Guerrero y prepararse para el proceso electoral de 2027 con una organización más sólida que la que tenía apenas unos años atrás.
En el terreno político, uno de sus principales activos ha sido la capacidad para atraer figuras con experiencia en la administración pública, la lucha política desde la oposición y en la competencia electoral. Esa estrategia le ha permitido incrementar su visibilidad y fortalecer su interlocución tanto con la dirigencia nacional como con actores regionales. Al mismo tiempo, ha buscado mantener una posición propia frente a los grandes temas nacionales, diferenciándose mediante propuestas sobre democracia, representación política y fortalecimiento institucional.
No obstante, uno de los desafíos de Movimiento Ciudadano en Guerrero no consiste únicamente en crecer, sino en consolidarse. La expansión territorial y la incorporación de nuevos liderazgos representan una oportunidad, pero también implican el riesgo de construir un proyecto sustentado más en figuras políticas que en una identidad partidista claramente definida. Conforme aumenta su presencia, también crece la exigencia de demostrar que su proyecto va más allá de la suma de liderazgos individuales.
En el plano social, Movimiento Ciudadano ha intentado construir una narrativa dirigida principalmente a sectores urbanos, jóvenes y ciudadanos inconformes con las opciones tradicionales. Su discurso privilegia conceptos como participación ciudadana, gobiernos abiertos, transparencia e innovación institucional. Sin embargo, Guerrero presenta una realidad distinta a la de entidades donde el partido ha alcanzado sus mayores éxitos. Las profundas desigualdades regionales, la dispersión territorial y las condiciones de inseguridad obligan a cualquier fuerza política a desarrollar una agenda mucho más cercana a las necesidades cotidianas de la población.
Ese contexto representa uno de sus principales retos. Si Movimiento Ciudadano pretende convertirse en una fuerza verdaderamente competitiva en Guerrero, deberá demostrar que puede trascender el discurso de la renovación y traducirlo en propuestas concretas para atender problemas como la seguridad pública, el desarrollo regional, la pobreza, la infraestructura y la generación de oportunidades para los jóvenes. La ciudadanía difícilmente respaldará un proyecto político que se limite a cuestionar el pasado sin ofrecer respuestas viables para el presente.
Otro elemento que explica su crecimiento es el reacomodo político que vive la oposición en México. La fragmentación del espacio opositor ha abierto una ventana de oportunidad para organizaciones que buscan construir una identidad propia sin cargar con el desgaste histórico de otros partidos. En ese escenario, Movimiento Ciudadano ha intentado ocupar un espacio político diferenciado, presentándose como una alternativa con capacidad para dialogar con distintos sectores de la sociedad sin depender de las viejas estructuras partidistas.
Una de sus mayores fortalezas ha sido la capacidad para adaptarse al nuevo comportamiento del electorado. En un contexto donde los ciudadanos cambian con mayor facilidad de preferencia política y muestran menor identificación con los partidos tradicionales, Movimiento Ciudadano ha logrado posicionarse como una opción atractiva para sectores que buscan una alternativa distinta. Esa condición le ha permitido ampliar su presencia entre jóvenes, profesionistas y ciudadanos que demandan una forma diferente de hacer política.
Otro elemento que juega a su favor es la flexibilidad de su estructura interna. Al tratarse de un partido con menor carga burocrática y con una organización menos rígida que la de institutos políticos con mayor antigüedad, ha tenido mayor capacidad para incorporar perfiles ciudadanos, liderazgos regionales y actores con experiencia administrativa sin enfrentar los niveles de resistencia interna que suelen caracterizar a organizaciones más consolidadas. Esa apertura le ha permitido crecer con relativa rapidez en distintas zonas del estado.
En Guerrero, además, el partido ha entendido que la construcción territorial resulta indispensable para aspirar a competir por espacios de mayor relevancia. Durante los últimos años ha fortalecido su presencia mediante la integración de liderazgos municipales, la reorganización de sus estructuras locales y una estrategia orientada a tener representación en regiones donde anteriormente su presencia era prácticamente inexistente. Aunque ese crecimiento todavía no se traduce en una posición dominante, sí refleja una evolución organizativa que le permite competir con mayores herramientas.
Uno de los principales activos de Movimiento Ciudadano en Guerrero es la experiencia política, jurídica y técnica de quienes hoy integran sus órganos directivos. Si bien varios de sus principales cuadros provienen de otras fuerzas políticas como el PRI, Morena, PVEM y PRD, esa trayectoria les ha permitido acumular conocimiento en los diversos componentes que integran la política.
En cuanto a la composición interna de MC; la veta más fuerte es la que proviene de grupos que antes se identificaban en el PRI, encabezados por el ex gobernador Héctor Astudillo y otros exdiputados, exalcaldes, y dirigentes como Gabriela Bernal, Erika Lurhs, Ricardo Astudillo, Víctor Manuel Toledo, Yazmin Arriaga, Jesús Tejada, Carlos Guerrero, Amed Salas, con gran experiencia política y de gobierno; también se han conjuntado con equipos provenientes de morena, del que fueron fundadores, como el que representan los exdiputados Masedonio Mendoza, Luis Enrique Rios y Coyolxauhqui Soria con otros exdirigentes estatales como Sergio Montes, Gisela Ramírez, Felipe Rosales, Gabriel López, con gran experiencia en la organización y comunicación desde la oposición y el territorio, incluso el actual alcalde de Xalpatláhuac, Ramón Lorenzo, tuvo paso por morena. O quienes tuvieron presencia importante en el PVEM, como el exdiputado Manuel Quiñonez o la exdiputada y exalcadesa de Tecoanapa Carmen Iliana Castillo; además de quienes desde hace muchos años militaban en Convergencia, luego MC, como Felicitas Muñiz y Ruperta Nicolás, quienes hasta en dos ocasiones fueron alcaldesas o Armando Añorve, actual regidor en Acapulco. Además de otros liderazgos provenientes del PRD o el PT.
La labor articuladora que hace Héctor Astudillo va formando una fuerza más organizada a pesar de la proveniencia disímbola de sus principales liderazgos. Más allá del origen partidista de sus integrantes, Movimiento Ciudadano ha logrado reunir un equipo con años de experiencia que hoy respalda su proyecto político y le permite competir con una estructura que conoce el funcionamiento de las instituciones y la dinámica electoral del estado.
Quizá la principal crítica que enfrenta Movimiento Ciudadano es la percepción de que su narrativa pública ha privilegiado la construcción de una imagen atractiva por encima de la elaboración de un proyecto político claramente definido. Su estrategia de comunicación ha logrado posicionar al partido entre sectores jóvenes y urbanos, sin embargo, conforme aumenta su presencia también crece la exigencia de responder con propuestas concretas sobre seguridad, desarrollo económico, combate a la pobreza, infraestructura y fortalecimiento institucional. La comunicación puede abrir espacios, pero difícilmente sustituye la profundidad de un programa de gobierno.
En ese sentido, uno de los cuestionamientos más recurrentes es el aparente vacío programático que aún persiste en distintos temas de fondo. El partido ha conseguido instalar una narrativa basada en conceptos como innovación, participación ciudadana y nueva política, no obstante, en Guerrero esas ideas necesitan traducirse en respuestas específicas para atender una realidad marcada por profundas desigualdades sociales, rezago económico y problemas estructurales que difícilmente pueden abordarse únicamente desde el discurso de la renovación.
Otro aspecto que comienza a generar debate es la forma en que Movimiento Ciudadano construye comunidad política. Buena parte de su estrategia ha descansado en el uso intensivo de redes sociales, campañas digitales y actividades orientadas a generar identificación emocional con determinados sectores de la población. Esa fórmula ha resultado eficaz para fortalecer su posicionamiento mediático; sin embargo, también ha dado lugar a críticas que señalan una excesiva dependencia de dinámicas propias del marketing político, donde la construcción de identidad parece descansar más en la apariencia, la estética y el estilo de vida que en la discusión de proyectos públicos de largo alcance.
Desde esa perspectiva, algunos analistas consideran que el partido corre el riesgo de adoptar una lógica cercana a ciertos modelos de comunicación política estadounidenses, donde la construcción de comunidad gira alrededor de símbolos, emociones y experiencias compartidas que privilegian el bienestar individual, el consumo cultural y la identificación generacional. Si bien esa estrategia puede resultar efectiva para atraer simpatizantes, también plantea la interrogante de si es suficiente para construir ciudadanía activa y compromiso político en un estado con desafíos tan complejos como Guerrero.
La política contemporánea exige cercanía con la ciudadanía, pero también profundidad en el debate público. Existe una diferencia importante entre conectar emocionalmente con el electorado y construir una plataforma capaz de responder a los problemas estructurales de una entidad. En la medida en que Movimiento Ciudadano priorice la comunicación sobre el contenido, corre el riesgo de ser percibido como un partido con una marca exitosa, pero con una propuesta insuficientemente desarrollada para gobernar.
A ello se suma otra amenaza de carácter organizativo, una parte importante de su crecimiento en Guerrero ha estado vinculada a la incorporación de liderazgos provenientes de otras fuerzas políticas. Esa estrategia le ha permitido expandirse rápidamente, pero también plantea un desafío de cohesión interna. Un partido que crece a partir de la suma de liderazgos individuales necesita construir una identidad común que trascienda los intereses particulares, de lo contrario, las diferencias internas pueden hacerse más visibles conforme aumenten las expectativas de acceder a espacios de poder.
Enfrenta el riesgo de que la narrativa de la “nueva política” pierda fuerza si no consigue diferenciarse mediante resultados concretos. Conforme un partido aumenta su presencia institucional, deja de ser evaluado únicamente por lo que promete y comienza a ser juzgado por lo que hace. Ese tránsito marcará el verdadero punto de madurez del partido en Guerrero. La novedad puede abrir puertas, pero solo la capacidad de gobierno permite mantenerlas abiertas.
Uno de los espacios donde Movimiento Ciudadano ha buscado consolidar su presencia política es el Congreso del Estado. Aunque su representación legislativa continúa siendo reducida en comparación con las principales fuerzas parlamentarias, su bancada ha intentado posicionarse mediante la presentación de iniciativas, el debate de temas públicos y una estrategia de oposición que busca diferenciarse tanto del oficialismo como de la oposición tradicional.
Actualmente, la representación parlamentaria de Movimiento Ciudadano recae principalmente en Erika Lorena Lührs Cortés, diputada local por el principio de representación proporcional y coordinadora de la bancada naranja en la LXIV Legislatura. Su papel ha sido fundamental para mantener la presencia del partido en el debate legislativo, impulsando posicionamientos sobre temas de interés público y participando en la discusión de reformas que impactan la vida política e institucional de Guerrero.
La actividad de la diputada Lührs también ha evidenciado uno de los mayores desafíos que enfrenta Movimiento Ciudadano, demostrar que una representación legislativa reducida puede generar una influencia política mayor a la que indican los números. En un Congreso donde las decisiones suelen definirse por mayorías, la capacidad de construir argumentos sólidos, generar consensos y presentar propuestas viables se convierte en el principal instrumento para incidir en la agenda pública.
La llegada de Gabriela Bernal Reséndiz a la coordinación estatal de Movimiento Ciudadano representa uno de los cambios más importantes en la estrategia política del partido en Guerrero. Su elección no solo significó un relevo en la dirigencia, sino el intento de consolidar una nueva etapa para una organización que busca dejar de ser una fuerza emergente para convertirse en un actor competitivo dentro del escenario político estatal.
Su principal reto no consiste en administrar un partido consolidado, sino en construir uno. A diferencia de otras dirigencias que heredan estructuras amplias y una presencia territorial consolidada, Gabriela Bernal encabeza un proyecto que aún se encuentra en expansión y cuya prioridad es fortalecer su organización municipal, consolidar liderazgos regionales y mantener el crecimiento político que Movimiento Ciudadano ha experimentado en los últimos años.
Uno de los aspectos que distingue a la actual dirigencia es su intención de proyectar una imagen de renovación. El discurso ha estado orientado a presentar al partido como una alternativa de futuro, con énfasis en la participación ciudadana, la incorporación de nuevos perfiles y la apertura hacia sectores tradicionalmente alejados de la política partidista. Esa narrativa ha permitido mantener presencia en la conversación pública y fortalecer la identidad del partido entre determinados segmentos del electorado.
Sin embargo, la dirigencia enfrenta un desafío que va mucho más allá de la comunicación política. Conforme Movimiento Ciudadano incrementa su presencia en Guerrero, también aumenta la exigencia de ofrecer definiciones claras sobre los principales problemas del estado. La construcción de una identidad política no puede depender únicamente de un discurso de renovación; requiere una agenda sólida en materia de seguridad, desarrollo regional, inversión, combate a la pobreza y fortalecimiento institucional.
De cara al proceso electoral de 2027, la gestión de Gabriela Bernal será evaluada menos por los discursos y más por los resultados. La consolidación de estructuras municipales, la formación de cuadros propios y la capacidad para presentar perfiles competitivos serán los principales indicadores para medir el éxito de su dirigencia. El desafío consiste en demostrar que el crecimiento de Movimiento Ciudadano no responde únicamente al reacomodo del sistema político, sino a la construcción de una organización con bases sólidas y vocación de permanencia.
En los últimos años, la dirigencia estatal ha impulsado un proceso de expansión mediante la instalación de comisiones operativas municipales y el fortalecimiento de su organización en municipios estratégicos, particularmente en Acapulco, Chilpancingo, Iguala, Taxco, Zihuatanejo y otros centros urbanos donde existe un electorado más receptivo a su discurso de renovación política. En términos de análisis político es destacable el crecimiento y consolidación de MC en La Montaña. Esa estrategia ha permitido al partido incrementar su visibilidad y prepararse con mayor solidez para el proceso electoral de 2027.
No obstante, el crecimiento territorial también exhibe una de sus principales limitaciones. En amplias zonas de la Costa Chica, la Sierra, la región Norte y la mayor parte de Tierra Caliente, Movimiento Ciudadano aún carece de una estructura suficientemente consolidada para competir en igualdad de condiciones con las fuerzas políticas que históricamente han mantenido una presencia permanente en esas regiones. En esos municipios, el partido continúa dependiendo más de liderazgos individuales que de una organización institucional sólida.
Ese escenario representa una oportunidad, pero también una advertencia. Si Movimiento Ciudadano pretende convertirse en una fuerza con aspiraciones reales de gobierno estatal, deberá construir una presencia que vaya más allá de los principales centros urbanos. Guerrero sigue siendo un estado profundamente regionalizado, donde las dinámicas políticas son distintas entre la Costa Grande, la Montaña, la Zona Norte o el Centro. Un proyecto estatal difícilmente puede consolidarse sin representación efectiva en todas esas regiones.
El desafío consiste, por tanto, en transformar una estructura en expansión en una organización con permanencia. La verdadera fortaleza territorial no se mide únicamente por el número de dirigencias municipales o por la presencia durante las campañas, sino por la capacidad de mantener cercanía con la ciudadanía entre un proceso electoral y otro. Esa será una de las pruebas más importantes para Movimiento Ciudadano durante los próximos años.

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