1 Feb 2026, Sun

VIOLENCIA FEMINICIDA EN ASCENSO EN LA MONTAÑA: Abel Barrera


Por Baltazar Jiménez Rosales

Como consecuencia del machismo arraigado y la falta de actuación de las autoridades, la violencia feminicida continúa en ascenso en la región de la Montaña, afirmó el director del Centro de Derechos Humanos de la Montaña “Tlachinollan”, Abel Barrera Hernández quien remarcó que desafortunadamente falta mucho por avanzar en el respeto de los derechos humanos en las comunidades indígenas.
El defensor de los derechos humanos mencionó, por ejemplo, que en las últimas dos décadas en la región de la Montaña se han registrado al menos 50 asesinatos de mujeres y lo grave es que el desprecio hacia las mujeres, particularmente hacia las indígenas, persiste en comunidades donde el Estado está prácticamente ausente.
Al respecto, dijo que a pesar de la existencia de los programas gubernamentales que las propias autoridades presumen, la realidad es que “las mujeres no cuentan con protección; están a la deriva y expuestas a la violencia de sus parejas o de hombres de la propia comunidad, quienes no sólo las agreden, sino que llegan a asesinarlas”.
El director del Centro de Derechos Humanos de la Montaña reiteró que en esta región, la impunidad es un factor central que permite la repetición de estos crímenes, e insistió que esos casos de violencia extrema se registran ante la falta de presencia institucional en materia de seguridad y justicia, ya que en varios municipios se han reorganizado grupos delincuenciales, lo que ha derivado en un aumento generalizado de delitos.
Barrera Hernández citó el caso reciente ocurrido en San Juan Bautista Coapala, municipio de Atlixtac, donde dos mujeres fueron asesinadas a balazos, donde de acuerdo con los testigos presenciales, el agresor, presuntamente en estado de ebriedad, se molestó tras ser detenido por su conducta, pero una vez liberado, recuperó su arma y, en el camino para encarar a las autoridades, se encontró con las víctimas y les disparó, causándoles la muerte.
Este tipo de hechos reflejan una lógica de poder profundamente desigual. “Ir contra una mujer es una expresión de dominio masculino; no es algo que ocurra de la misma forma entre hombres”, afirmó.
Señaló que, desafortunadamente, cuando organizaciones y defensores de los derechos humanos exigen la intervención de la autoridad o del Ministerio Público, la respuesta suele limitarse a la solicitud de una denuncia formal, lo que retrasa o inhibe la acción institucional.
Mientras tanto, a manera de advertencia remarcó finalmente que de esta manera, la violencia contra las mujeres continúa normalizándose en la Montaña, alimentada por el machismo y la impunidad.

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